El retablo mayor es una de las piezas más destacadas del patrimonio artístico de la iglesia de Santa Ana. De grandes dimensiones, ocupa todo el frente del presbiterio y está realizado en madera tallada y dorada.
En el centro destaca el gran lienzo dedicado a Santa Ana, acompañada por la Virgen, el Niño y San Joaquín, que recuerda la advocación de nuestra iglesia. A ambos lados se distribuyen diferentes pinturas de santos, separadas por columnas salomónicas y una rica decoración barroca.
En la parte superior preside el conjunto la Crucifixión de Cristo, acompañado por la Virgen y San Juan, junto a otros lienzos de santos. En la zona inferior, situado en el eje central del retablo, se encuentra el sagrario.
El dorado de la arquitectura, las pinturas y la abundante decoración hacen del retablo un conjunto de gran riqueza visual y uno de los elementos más representativos del interior de la iglesia de Santa Ana.
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